Déjame salir: muy lejos de esa supuesta originalidad

Este artículo referencia a otras películas que podrían acabar haciéndote spoiler de Déjame salir.

Soy una persona que ha tenido la suerte de poder viajar mucho. En todos mis viajes voy a alguna tienda de películas buscando las que no han sido editadas en España o que se encuentran a mejor precio. Me encantan las ediciones en otros idiomas.

En mi último viaje a Berlín compré Déjame salir. Una de las películas que más ganas tenía de ver de este año. Y quizá sea la que más me ha decepcionado.

Vendieron Déjame salir como una de las películas más perturbadoras del año con giro final impactante centrado en la ciencia ficción. Pero ni me perturbó ni me sorprendió ni nada.

El debut en la dirección de Jordan Peele trata de un joven fotógrafo afroamericano que va a conocer a los padres de su novia. Lo que parece que iba a ser un fin de semana incómodo se convertirá en el peor de su vida.

Déjame salir tiene el gran logro de mostrar el terror que sufren cada día las personas afroamericanas en Estados Unidos. Este terror se transmite a la perfección. El final se agradece. Además es una película muy en consonancia con la Era Trump.

En su contra, Déjame salir tiene dos problemas. El primero de ellos es que si cambias al protagonista y a su amigo por cualquier persona que pertenezca a una minoría social y dejas la misma historia y los mismos personajes secundarios tendrás la misma crítica social, pero con otra minoría. El segundo es el hecho de poder resultar original a las personas ajenas al terror o a los jóvenes. Pero está bien lejos de la realidad su originalidad.

Déjame salir se basa en la premisa de personas o seres que secuestran a otros humanos para cambiarles el pensamiento u ocupar su cuerpo. Este tema ha sido tratado en La invasión de los ladrones de cuerposThe FacultyComportamiento perturbado o las dos versiones de Las mujeres perfectas, entre otras películas. Hasta hay una película basada en una novela de la creadora de Crepúsculo centrada en este tema, La huésped. El giro final parece un homenaje descarado a Cómo ser John Malkovich, película que comparte actriz con Déjame salir, la grandísima Catherine Keener.

Hace días que la vi y aún sigo debatiéndome si me parece una buena película o no. Siempre he pensado que las buenas películas son las que permanecen en tu cabeza al día siguiente. Por eso, una parte de mí me dice que Déjame salir es buena. Aunque en este caso, creo que sigue presente en mi mente porque me esperaba un giro final interesante, algo que mereciera la pena ver a pesar de ser previsible de principio a fin. Algo más que los cuatro sustos que tiene. O las preciosas imágenes de las sesiones de hipnosis, aterradoras a la par de bellas.

Pero no, definitivamente no me gusta Déjame salir. A pesar de que me lo pasé bien viéndola y que se la pondría a mi pareja por eso de «hay que verla», Déjame salir me parece una película decepcionante. Quizá esperaba demasiado de ella. Y no me dio nada más que dos horas amenas. Un logro, supuestamente. Pero cuando veo una película de terror o un thriller espero acabar exhausto. Y Déjame salir no da miedo, no inquieta, no intriga, no tiene nada sorprendente. Es una película amena y fácil de ver y eso que cualquiera lo diría viendo el trailer.

 

 

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